cultura mexicana desde Polonia

EL CORONAVIRUS EN POLONIA

Cuando apenas en Polonia se habían registrado oficialmente veinte contagios y cero fallecidos el gobierno decidió adoptar medidas contundentes como la cancelación de todos los eventos de carácter público.

Primero fueron las instituciones de educación en todos sus niveles las que cerraron sus puertas. Los estudiantes no deberían salir de sus casas, ni siquiera para pasear en los parques públicos, decisión perfectamente comprensible y justificable.

A pesar de las protestas de los aficionados al fútbol y volibol, (los deportes más populares aquí), se suspendieron todos los eventos hasta el fin de la contingencia. El arte y la cultura corrieron con la misma suerte, los teatros, museos y cines se cerraron no sin el reclamo de algunos protagonistas de estos gremios.

«breve clip que muestra el silencio y la soledad de las calles de mi pequeña ciudad polaca»

 

Cuando esto se dio a conocer, de inmediato brincaron como fieras detrás de una presa los extremistas anticatólicos (hay que recordar que Polonia es quizá el país más católico del mundo), quienes antes de haberlo corroborado protestaron airadamente apoyados por partidos políticos contrarios al oficial, los cuales se lanzaron contra la iglesia con argumentos sin comprobar, pero eso sí cargados de insultos y amenazas. No tuvieron otro remedio más que callarse cuando unas horas después se enteraron que también las iglesias se cerrarían. Un claro ejemplo de protagonismo, oportunismo y deslealtad al tratar de aprovechar esta dolorosa y alarmante situación para obtener beneficios políticos.

Al día de hoy las restricciones se han endurecido sustancialmente. Viendo con alarma la situación por la que cruzan principalmente Italia y España en algunas ciudades de Polonia se han comenzado a tomar medidas punitivas contra quienes cometan actos que pongan en riesgo la salud, actos tan simples como caminar por la calle sin razón alguna.

Únicamente permanecen abiertas las tiendas de artículos de primera necesidad, farmacias y gasolineras.

El gobierno estableció desde hace dos semanas el cierre total de sus fronteras y a los polacos que se encuentran en otros países residiendo o viajando y quieren regresar, se les detiene en las fronteras, se les examina y se les mantiene forzosamente en cuarentena bajo estricta vigilancia.

A pesar de todo esto, no ha faltado el político oportunista, el inconsciente que se hace el valiente y desafía las normas o el ignorante sin conciencia que no sabe ni en qué contexto está viviendo.

En Polonia, hoy 22 de marzo hay más de quinientos infectados y 7 fallecidos, la cifra comienza a crecer exponencialmente, aunque se espera que las medidas adoptadas oportunamente por el gobierno disminuyan los efectos catastróficos y la pandemia se pueda llevar bajo un relativo control.

Por ahora, la mayoría de los habitantes de este país estamos muy al pendiente de lo que ocurre aquí, en nuestros países vecinos, principalmente Alemania, República Checa y Eslovaquia, estamos guardando las precauciones necesarias en la medida de nuestras posibilidades, y quienes deseamos hacerlo, oramos por nosotros, por nuestra familia y amigos (donde quiera que se encuentren), y por todos los habitantes del mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *